Le dije a mamá
que iría en el coche de la tía Julia. Y a la tía Julia que viajaría con el tío
Ismael. Fue fácil engañarles. Andaban todos de cabeza recogiendo aprisa
nuestras cosas. Ahora la casa está vacía. Echo de menos a Mishi y a Sultán. Aunque
comprendo que también había que salvarles. Lo que me duele es que nadie pensara
en Estrella Errante, mi caballo. Cuando le advertí a papá que no podíamos
dejarle en el patio, se burló de mí. ¡Que cómo iba a meter un limonero en la
furgoneta! Y que la culpa era del abuelo por ponerme siempre esas viejas
películas de Yon Güein. Pero no le voy a abandonar. Yon Güein nunca lo haría. Y
yo soy un auténtico vaquero. En cuanto el fuego corra entre las calles del
pueblo, treparé por el lomo de Estrella Errante, subiré a su rama más alta y me
agarraré fuerte a su crin. Somos tan veloces que las llamas no podrán
alcanzarnos. Cabalgaremos juntos sobre tierras quemadas. Día y noche sin parar.
Hasta que encontremos un lugar donde caiga la lluvia y crezcan los pastos. Como
antes.
Materia Prima
sábado, 7 de diciembre de 2019
viernes, 11 de noviembre de 2011
La educación sustentada en la mentira
Seguramente muchos de vosotros habéis visto esta película, Canino, del director griego Yorgos Lanthimos. Para los que se la perdieron, ahí va el argumento: Cinco miembros de una familia viven aislados en un chalet, en las afueras de la ciudad. Sólo el padre sale a dirigir su empresa. Mientras, la madre y sus tres hijos adolescentes permanecen encerrados en ese entorno. El matrimonio se ha propuesto preservar a sus hijos de las impurezas del exterior. Y para ello han creado una nueva realidad, a base de dotar a las palabras de significados diferentes y falsos. Los chicos han asumido estos conocimientos desde su infancia, mediante un aprendizaje mecánico. No hay ninguna necesidad de entender estas reglas absurdas.
Pero los padres no cuentan con la "curiosidad". La temida contaminación exterior llega con las visitas de una joven, que trabaja como vigilante de seguridad en la fábrica del padre. A partir de ese momento surgen las preguntas acerca del propio método de aprendizaje. Entramos en el campo del Constructivismo. La hija mayor adopta un papel activo. Su aprendizaje se basa ahora en sus propias inferencias, descubrimientos y conclusiones. Como consecuencia quiere vivir su propia vida y salir de ese contexto opresivo. El camino está abierto. Sólo hay un problema: no cuenta con nadie implicado en este nuevo aprendizaje. ¿La suerte está echada?
sábado, 5 de noviembre de 2011
Los autonautas de la cosmopista
En 1982, Julio Cortázar y su mujer, Carol Dunlop, realizaron un viaje a lo largo de la autopista París-Marbella. Emplearon en total 33 días y todas sus experiencias quedaron plasmadas en un cuaderno de bitácoras que más tarde se convertiría en una novela. Este vídeo sobre el conectivismo me ha recordado a esa aventura. Sabemos de dónde partimos, elegimos nuestro recorrido, pero lo que vamos a encontrar en el camino es una incognita. Cada tramo nos conduce a un mundo de conocimientos dispuesto a ser explorado. Y así, poco a poco, el camino se hace más ancho hasta convertirse en una transitada autopista de la información. No cabe duda de que durante el trayecto podemos encontrar atascos y baches. Por eso siempre se necesita un asistente en carretera. Ese papel le corresponde al profesor.
En la maraña de sistemas no lineales ligada al conectivismo, el estudiante se siente libre. Nadie le impone unas normas a la hora de buscar nuevas pistas de conocimiento. Y pienso en Bolonia, y en cómo el profesor pasa lista para ver quién no ha asistido a clase, y en los trabajos que los alumnos debemos realizar, cortados por el mismo patrón. Si puedo elegir prefiero la autopista, aunque tenga que pagar peaje.
jueves, 3 de noviembre de 2011
Sueños de infancia
"Ningún adulto puede mirar con impunidad una infancia. Su presencia nos amenaza porque, a pesar de tanta belleza, el futuro que les espera es nuestra propia vida".
La Tristura
La compañía de teatro La Tristura ha puesto en marcha una nueva obra titulada Materia Prima. Cuatro niños, entre 9 y 10 años, se enfrentan solos, sobre el escenario, a su propio futuro. La imaginación logra evadirlos del dolor. Pero la realidad está ahí, agazapada tras la oscuridad, dispuesta a romper sus sueños. Ellos son la materia prima, esa infancia salvaje expuesta al mundo de los adultos. Los niños están creciendo y la única herramienta que puede guarecerlos del mundo es la educación. Nosotros, los adultos, no debemos protegerlos como objetos preciosos. Nuestro deber es hacer de ellos personas autosuficientes y críticas, para que puedan sobrevivir.
Quizás algún día ellos logren un Perfect Day. Mientras tanto, démosles la bienvenida desde esta ventana. Lou Reed se encargará de poner la melodía a nuestros pensamientos.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)