En 1982, Julio Cortázar y su mujer, Carol Dunlop, realizaron un viaje a lo largo de la autopista París-Marbella. Emplearon en total 33 días y todas sus experiencias quedaron plasmadas en un cuaderno de bitácoras que más tarde se convertiría en una novela. Este vídeo sobre el conectivismo me ha recordado a esa aventura. Sabemos de dónde partimos, elegimos nuestro recorrido, pero lo que vamos a encontrar en el camino es una incognita. Cada tramo nos conduce a un mundo de conocimientos dispuesto a ser explorado. Y así, poco a poco, el camino se hace más ancho hasta convertirse en una transitada autopista de la información. No cabe duda de que durante el trayecto podemos encontrar atascos y baches. Por eso siempre se necesita un asistente en carretera. Ese papel le corresponde al profesor.
En la maraña de sistemas no lineales ligada al conectivismo, el estudiante se siente libre. Nadie le impone unas normas a la hora de buscar nuevas pistas de conocimiento. Y pienso en Bolonia, y en cómo el profesor pasa lista para ver quién no ha asistido a clase, y en los trabajos que los alumnos debemos realizar, cortados por el mismo patrón. Si puedo elegir prefiero la autopista, aunque tenga que pagar peaje.
Me ha encantado. ¡Nos vemos en la carretera!
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